miércoles, 16 de julio de 2014

Belleza

   No siempre pensé que era guapa; la verdad es que hace un par de años me dijeron que era fea y yo me lo creí. Bueno, ese año no fue muy bueno la verdad. En ese año fuí a dos funerales, me llamaron fea y me rompieron el corazón varias veces y él mismo chico (fue X). Fue el peor año que puedo recordar. Cuando llegó fin de año me fuí a la cama y me quedé llorando un buen rato. Ya no me acuerdo de más; supongo que me quedé dormida. 
   El caso es que al año siguiente, empecé a cambiar hábitos (no me puse hacer dieta ni nada de eso). Solo cambié las compañías con las que me juntaba. En el año siguiente, dejé un grupo, una muy buena amiga y me peleé con N. Desafortunadamente, tampoco fue un buen año. Pero con el tiempo empecé a verme más guapa, empecé a ser yo misma y la verdad no estaba mal. 
  Ahora podría decir que sé quién soy, pero sería falso. Nunca vamos a saber quiénes somos realmente, porque lo que nos gusta hoym nos puede dejar de gustar mañana. Porque puede que lo que tu criticabas antes, lo hagas ahora. Vamos madurando y con ello, nuestros gustos.

   Nunca pensé que me iba a gustar alguien como D; antes soñaba con el príncipe guapo y que te venía a recoger, pero eso para mí murió. Ahora creo que el prototipo de príncipe es un engaño para que las mujeres sean como una princesa y no solo en belleza, sino también en personalidad. Sinceramente, ya no creo en los príncipes, ahora veo lo que hay en el mundo. De D no me gusta porque sea el tío más buenorro de la Tierra (porque no lo es), pero a mí me gusta. Me gustan sus labios, sus ojos; me gusta el piercing de la oreja, su forma de ser, su forma de vestir (aunque ahora se ha hecho algo en el pelo y no me termina de gustar, pero es a él a quien le tiene que gustar). Y me mola que tenga personalidad propia y sus ideas.

   El prototipo del príncipe nos lo vendió Disney como algo bueno y no es verdad. La princesa que se pincha y se queda durmiendo hasta que llega el príncipe y la besa (que gilipollez más grande). O la cenicienta, que se le pierde un zapato y, voilá ¡amor!. Que significa, que las mujeres no valemos para nada, que tenemos que esperar a que un tío guapo venga a solucionar nuestros problemas. Eso cuando somos pequeñas. Y cuando somos más mayores, te venden al tío que lucha por el amor de su chica. Que si follas mucho eres una guarra; que si tienes que ser rubia porque a los tíos les gusta eso, que si tienes que estar delgada para los tíos... No hay ni una sola película de amor que no sea una gran farsa. Y me he ido del tema pero mucho, volvamos lo que os iba a contar.

   El caso es que ahora no creo en lo que me digan de si soy guapa o soy fea, no estoy diciendo que sea la cosa más bonita del mundo, porque sé que tengo algunos fallos, no soy perfecta. Soy el desastre andante a ya donde voy la cago. 

 Me dan cierta envidia las personas que tienen novio, porque tienen a alguien que te quiere a pesar de tu desastre. Porque siempre que lo necesites, él/ella va a estar ahí. Vale, es igual que una amiga, pero a las amigas no las puedes besar, ni cogerla de la mano, ni hacer el sexo, ni tener citas románticas. En fin que una amiga es una amiga y un novio es un novio. Quiero encontrar a alguien que sea de verdad, que tenga cerebro; no hace falta que sea guapo, con que me guste a mí me basta.


                                                               A.v         

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