viernes, 25 de julio de 2014

Escrito por R...

   Estando pensando sobre aquellas ridículas palabras que he oído salir de tu boca unas cuantas veces, me di cuenta que eso de que "muchas veces se habla sin pensar es cierto" y... ¿sabes por qué?


   No te tengo ninguna envidia. ¿Envidia de qué, si se puede saberse? Tengo los dos mejores amigos del mundo, los cuales me cuidan, me respetan y me quieren. Tengo unas amigas a las que valoro muchísimo y ellas saben valorarme (y a las cuales quiero y me quieren). Tengo un novio maravilloso, el cual me hace más feliz que una perdiz (para mí lo tiene todo, es perfecto). Quiero a mi familia y ellos me quieren a mí y, aunque no sean perfectos, siempre respetarán lo que soy y las decisiones que tome en la vida sean cuales sean. Soy lista e inteligente, para qué engañarnos, no es lo mismo. Tengo unas notazas con las cuales tengo nota para lo que quiero hacer (y me sobra) y no me obsesiona sacar un puto 5; porque hay algo más importante que los números, créeme. También estoy a gusto conmigo misma; me veo bien, me quiero y sobre todo veo que los de mi alrededor también me quieren y eso me llena.

  Así que ahora piensa un poco y reflexiona, ¿de qué cojones te tengo que tener envidia? Más que yo a ti, me la deberías tener tú a mí.

  Las palabras salen de mi mente la cual enfurecida y poética a la vez dice que nunca más quiere saber de ti ni volver a escuchar jamás nada tuyo.

   Así que esto es lo último que sabrás de mi. Y si quieres recordarme, ya sabes, puedes quedarte pensando que te sigo teniendo envidia. Pero ten claro que te estás engañando a ti misma.




                                          R...

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